(Please note: The following is an editorial piece written by CODHES and translated to English by the
The announcement by the guerrilla group to liberate ex-governor Alan Jara, ex-deputy Sigifredo López, 3 policemen, and 1 soldier, after several years of captivity, is a result of the “epistolary dialogue” through which it was possible to resume the path of unilateral releases and to open a channel of communication between sectors of civil society and the FARC.
If in fact it is a humanitarian action, the parties involved should not have military or political calculations during the liberation of the hostages. The national government should stop making distorting statements and operating in the area where the hostages are mobilized and should provide all necessary guarantees to ensure that the release is completed quickly and without setbacks.
The FARC, for its part, has the obligation of complying with the announcement of release without further conditions other than the guarantee to return the kidnapped persons safe and sound. Furthermore, the country and world demand the liberation of all those people that remain held by the guerrillas and a true commitment to cease the practice of kidnapping for political or economic reasons. A decision of this nature would be a gesture of political realism that can help to create a climate conducive to return to the path of dialogue and a political solution to
The role of the International Committee of the Red Cross and the logistical support that friendly governments provide require discretion and prudence to ensure the success of this operation. The return to their families and to society of these people unjustly deprived of their liberty for many years, without unnecessary spectacles, would be the happy ending to this humanitarian action.
Editorial by CODHES
www.codhes.org
23-January-2009
Bienvenida a la libertad
La gestión humanitaria que adelanta la senadora Piedad Córdoba y un importante número de colombianos y colombianas por la paz para lograr la libertad de seis personas secuestradas por las Farc, merece el reconocimiento y el respaldo de la comunidad de derechos humanos, el país y la comunidad internacional.
El anuncio del grupo guerrillero de liberar al ex gobernador Alan Jara, al ex diputado Sigifredo López, tres agentes de la policía y un militar, luego de varios años de cautiverio, es el resultado del llamado “diálogo epistolar” mediante el cual fue posible retomar el camino de las liberaciones unilaterales y abrir un canal de comunicación entre sectores de sociedad civil y las Farc.
Si es en realidad una acción humanitaria, las partes comprometidas no deberían tener cálculos políticos ni militares en torno a la liberación de los secuestrados. El gobierno nacional debe cesar las declaraciones perturbadoras y los operativos en la zona en donde se movilizan a los rehenes y brindar todas las garantías necesarias para que el procedimiento de liberación se cumpla rápido y sin contratiempos.
Las Farc, por su parte, tienen la obligación de cumplir con el anuncio de liberación sin más condicionamientos que las garantías para devolver sanos y salvos a las personas secuestradas. Además, el país y el mundo reclaman la libertad de todas las personas que permanecen en poder de las guerrillas y un compromiso cierto de suspender definitivamente la práctica del secuestro por razones políticas o económicas. Una decisión de esta naturaleza sería un gesto de realismo político que puede ayudar a crear un clima propicio para retomar el camino del diálogo y la solución política al conflicto armado en Colombia.
El rol del Comité Internacional de la Cruz Roja y el apoyo logístico que puedan brindar países amigos requieren de discreción y prudencia para asegurar el éxito de esta operación. El retorno a sus familias y a la sociedad de estas personas injustamente privadas de su libertad por muchos años, sin espectáculos innecesarios, serían el final feliz de esta acción humanitaria.
Editorial de CODHES
www.codhes.org
23 de enero de 2009