On Wednesday, November 19, three of the key labor unions in Colombia said that 474 union leaders have been killed since the beginning of President Álvaro Uribe’s mandate and pointed out that there is a 97% impunity rate on the killings of almost 2,700 union leaders which have occurred over the last 23 years. That same day, there was an explosion at a Unitary Workers Central (CUT) subdivision in Arauca.
The announcement was made by the Unitary Workers Central (CUT), the Workers’ Confederation of Colombia (CTC), and the Confederation of Pensioners of Colombia in an open letter to President Uribe. The unions rejected an invitation from President Uribe to hold talks with them, arguing that such meetings have not been useful for conducting a serious dialogue about the interests and needs of Colombian workers.In the letter, the unions also accuse Uribe of implementing policies that go against workers and of generally disregarding labor unions. They call for the government to pay attention to their demands for participation in the development of economic policy, particularly with regard to the protection of workers from what they deem to be an imminent economic crisis. Additionally, they ask the government to organize a permanent commission to discuss with them a 16-point agenda toward the observance of agreements and recommendations made by the International Labor Organization.
Although the government has not yet responded to the unions’ announcement, a document was posted on the website of the Ministry of Social Protection with the government’s numbers about killings of union leaders. Against the claim that 474 leaders have been killed in the past six years, the document states that only 400 have been killed as of November.
The situation for labor organizers in Colombia continues to be dire. While the U.S. and Colombian governments have sought to depict trade union assassinations as a mere byproduct of the overall violence, trade unionists are regularly threatened and killed for exercising their basic right to organize.¹ Indeed, more unionists were murdered in the first eight months of 2008 than in all of 2007 (41 as of the end of August, compared to 38 in all of 2007). In addition, at least 125 trade unionists have received death threats.
As the Compass for Colombia Policy recommends, the United States should insist upon advances in respect for labor rights, especially in reducing violence against trade unionists, ending impunity in such cases, and reforming labor laws prior to approving any trade agreement with Colombia.
¹Compass for Colombia Policy, available at http://www.usofficeoncolombia.com/docs/compass_for_colombia_policy.pdf.
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474 sindicalistas asesinados desde 2002; impunidad del 97% en 23 años
El pasado miércoles 19 de noviembre tres de las principales centrales obreras de Colombia informaron que 474 sindicalistas han sido asesinados desde el comienzo del mandato del presidente Álvaro Uribe y señalaron que la tasa de impunidad con relación a los asesinatos de casi 2.700 líderes sindicales ocurridos en los últimos 23 años es de 97%. El mismo día del anuncio, un artefacto explosivo estalló en una subdivisión de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) en Arauca.
Las estadísticas sobre asesinatos fueron reveladas por la CUT, la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC) y la Confederación de Pensionados de Colombia (CPC) en una carta abierta al presidente Uribe. Las centrales obreras rechazaron una invitación de Uribe a dialogar, argumentando que ese tipo de reuniones nunca han sido útiles para adelantar un diálogo serio sobre los intereses y las necesidades de los trabajadores colombianos.
En la carta, las centrales también acusan a Uribe de implementar políticas que van en contra de los trabajadores y de desconocer a los sindicatos. Exigen que el gobierno los tenga en cuenta en discusiones sobre políticas económicas, especialmente frente a la inminente crisis económica que se avecina. Además, señalan la necesidad de una comisión permanente de concertación para tratar una agenda de 16 puntos con el fin de avanzar en el cumplimiento de acuerdos y recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo.
Aunque el gobierno no ha contestado directamente la carta de los sindicatos, un documento fue publicado en el sitio de internet del Ministerio de Protección Social con las cifras del gobierno sobre asesinatos de sindicalistas. Allí se afirma que en los últimos seis años han sido asesinados 400 sindicalistas y no 474 como afirman las centrales obreras.
La situación no deja de ser grave para los sindicalistas en Colombia. Aunque los gobiernos de Estados Unidos y Colombia han intentado presentar los asesinatos de sindicalistas como resultado de la violencia en general, éstos son amenazados y asesinados con regularidad por ejercer su derecho básico a organizarse.² En efecto, más sindicalistas fueron asesinados en los ocho primeros meses de 2008 que en todo 2007 (41 hasta finales de agosto, frente a 38 en todo 2007). Además, por lo menos 125 sindicalistas han recibido amenazas de muerte.
² Un nuevo rumbo para la política estadounidense en Colombia, disponible en http://www.usofficeoncolombia.com/docs/compass_nuevo_rumbo.pdf.